La Coctelera

anassé

La vida en imágenes. Mi vida. Stay hungry, stay foolish. Stewart Brand

Categoría: De aquí y allá...

Incertidumbre

Hace unos días, en una conversación de las buenas, pronuncié una frase que lleva días dándome vueltas.

"Cuanto mayor me hago, más crece mi incertidumbre ante lo que me rodea. Las cosas que parecían estar enfocadas, ahora dejan ver capas que antes no vislumbré".

Los años pasan, las cosas suceden y todo parece menos seguro a cada paso. Me estoy acostumbrando a vivir así, aunque aun no sé si me gusta.

Esta foto es bastante antigua. Llevará unos 12 años en mi carpeta esperando a que me acuerde de ella. La tomé en El Hatillo, y la revelé por proceso tradicional en mi estudio, con una variante inesperada: en aquel momento se me acabó el "stop" o "baño de paro" y en un acto casero y desesperado usé vinagre corriente.

¿El resultado? otorgó una luz poco habitual a la imagen, forzando las zonas más oscuras y aclarando las más blancas, además de dar al papel una textura fuera de lo común.

Una foto corriente se ha convertido, por una casualidad experimental, en una foto inquietante y maravillosa. Quizás experimentar y dejar a la incertidumbre obrar de vez en cuando, no sea tan malo.

Disfrutemos de la incertidumbre entonces...


Banda Sonora: http://open.spotify.com/track/7tdXvaCZmWZJOrZE9zFXpr (Damien Rice, the blower's daughter)
Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=5YXVMCHG-Nk

Ajedrez

Hoy ha sido un buen día.

Miento.

Hoy ha sido un día horrible.

Es lunes, ¿qué esperaban?

Pero ha acabado bien.

Al final, aprendo a jugar varios juegos a la vez... y hasta a ganar en alguno...

"Just Do It. Again."


Banda Sonora: http://open.spotify.com/track/6UoKqela28TiSVxgBpuCCH (Pulp. "Like a friend")

El sueño y la realidad

LA REALIDAD

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Son las cosas estrictas que tocamos
las que nos prestan su difícil música.

Difícil, sí, difícil es alzarse
desde el silencio de la pena abrupta
y tocar con los dedos aún heridos
estas candentes realidades duras.

Pero lo mismo que esos pobres árboles
frente a los brazos del otoño luchan,
hemos de defender hoja por hoja
la rama viva que nos da la fruta

de la esperanza, que hace cada día.
esa naranja un poco más madura.
Contra el inevitable helor del tiempo
que con tus amantes manos la recubran.

No. No es el sueño. Es esta vida diaria
la que hay que comenzar de nuevo. Busca
en mí el esfuerzo y la sonrisa. Míralos.
(Aunque los finja Por vencer tu duda.)

Porque era esto lo que contenía
aquella caja de sorpresas...
Nunca
podremos ya volver atrás. La tarde
sombra a nuestras espaldas acumula.

Leopoldo de Luis

Llegando a casa...

No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

[...
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.

Mario Benedetti

La vida en juego

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.

Donde tengo el amor, toco la herida.

Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.

Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.

Al siempre va. Mantengo mi postura.

Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza.

Ángel González

La vela

Una vela es el deseo.
Está encendida. Ilumina
la habitación. En los muros
hay desgarraduras viejas.
La vela baila. Se cierne
sobre el espacio. Divide
la sombra en dos. El deseo
tiene pulmones de cera.
Y es el ahogo. Las cosas
bajo llave. Las palabras
no dichas. Burbujas. Brillos.
Alas rotas. Labios muertos.
O tu pecho: todo es cera.
Siempre en luz. Sobre el silencio
extiende su brasa el ojo.
Las paredes tienen grietas,
salpicaduras recientes.
Y ellos se alejan. Ignoran.
No saben qué hacer. No saben
dónde esconderse. Son otros.
Sombras de la misma vela.

Luis Alberto de Cuenca

El amor es ciego...

Toco en la oscuridad las cerraduras...

Toco en la oscuridad las cerraduras.
¿Cómo llegué hasta aquí?
Es una extraña casa
que rodean tinieblas, y me llaman.
¿Quién eres tú, la que me canta?
Recuerdo ahora el mar. ¡El mar! Si yo pudiera
volver al mar a aquella playa
donde llovía siempre.

[...

Como el mar es la casa, como la lluvia sus muros.
Siento mis pasos: ya están aquí, y abro la puerta.
¿Cómo cruzar el fuego que arde entre tus pasos y los míos?
¿Quién me trajo a estos muros que se encienden y se apagan?

[...

Mis pasos se adelantan al llegar a la sala, al llegar a la mesa,
al llegar al libro abierto de polvo,
al libro y a la mesa que nadie ha tocado en mil años,
y nadie vendrá.
Pero ahora la niebla
toca con su frente los umbrales.
Ya no hay nadie en la casa. (Si hubiera alguien,
¿a quién amar ahora?). Toco la mesa
y la mesa se ilumina.
Toco las cerraduras
y las cerraduras se abren.
Toco en la oscuridad los muros,
y los muros se apartan,
y escucho en el silencio de la sangre el río que me habla
sobre esta oscuridad.

Miguel Arteche