La Coctelera

anassé

La vida en imágenes. Mi vida. Stay hungry, stay foolish. Stewart Brand

Categoría: España: Galicia (o meu lar)

Árbol genealógico

De Venezuela saqué la alegría, las ganas de bailar y de "echar pa`lante" siempre. Son cualidades importantes para saber vivir cada momento, a pesar de muchas cosas. Pero de Galicia adopté la mirada de morriña hacia los recuerdos bonitos.

Extraño mi tierra, a mis amigos y a mi familia. Pero me basta levantar el teléfono para saber que siguen allí. En La Haya, NY, Barcelona, Huesca, Venezuela, Madrid, Japón, o donde sea. Siguen conmigo.

Ninguna tierra me tiene, y voy donde me apetece. Oviedo es mi adopción personal, aunque siga teniendo la mirada perdida de vez en cuando, como buena parte de mi familia Gallega.

Os presento a Cundo. Parte de mi árbol genealógico, que persiste en mí y en mi manera de mirar la vida.

Me siento, a veces, triste
como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno...
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía... Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.

Manuel Machado


Banda Sonora: http://open.spotify.com/track/1yYy952YvHh9BMcj2a6EGB (Aaron Thomas, Descending)]

De viaje. El mar.

El Mar
Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?

Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas

tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.
Jorge Luis Borges


Galicia y latinoamérica.

En Galicia se puede apreciar cada vez más el regreso de las segundas y terceras generaciones, que, escapando hace años de España, se encontraron con una América rica.
Irónicamente, somos los descendientes de esas generaciones quienes escapamos ahora de la América, que, aún cuando sigue siendo rica, ha desatado en nuestros corazones la necesidad de una vida mejor.
La nueva diáspora, como suelo llamar a lo que nos pasó a mi y a mis amigos, enriquece nuestras vidas, pero empobrece nuestra tierra, dejándola sin el sincretismo maravilloso de hace años, para convertirlo en una huída.
Lástima. Aun así, algunos nos reconocemos en las esquinas.

Dacón. Galicia. Abril 2007.

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